Hola a todas. Me gustaría compartir con vosotras una noticia muy importante para mi.
Ayer mi correctora Isabel No me entregó la corrección de mi novela ya preparada para mandarla a la imprenta. Aunque mi primera reacción fue de alegría, en seguida una sensación de angustia me oprimió el pecho. Aun no consigo hacerme a la idea de que lo van a publicar y todavía espero el momento en que me digan que todo ha sido un error.
Empecé a ojear el libro y leí un pequeño fragmento que me hizo sonreír. Fueron esas palabras las que consiguieron aliviarme y hacerme ver que el sueño había sido posible. Me gustaría compartir ese fragmento con vosotras y aunque sé que no representa lo mismo, ojala que también consiga sacaros una sonrisa tras su lectura.
FRAGMENTO:
— ¿Quiere dejar de desnudarme? —solté enfadado, bueno… no tan enfadado.
Ella paró de golpe su escrutinio por mi pecho y me miró sorprendida por mi interrupción.
— Lo siento, solo quería comprobar que no tenía ninguna herida o lesión interna —me soltó enojada, como si no importara que estuviera sobrepasándose con un desconocido en mitad de la calle y con un público infantil.
— ¿Es usted médico? —le pregunté con condescendencia.
— No, pero he cuidado a gatitos, perros, tortugas, pajaritos…
— ¡Gggrrr! —interrumpí con un gruñido—. ¡Y deje de toquetearme! —Ahora sí que estaba irritado, atontado, congelado, y sobre todo muy, muy excitado.
— Está bien —espetó muy seria mientras se levantaba alejándose de mí—, pero luego no se queje si le sale un bulto o se pone morado o se le cae la po… —calló de golpe y miró a sus sobrinos que le devolvían la mirada con los ojos como platos.
— ¡Gggrrrr! —Volví a gruñir.
